David Andrews, director sénior de seguridad de juego para Call of Duty en Activision, ha explicado en una entrevista con IGN cómo funciona el proceso de revisión de sospechas de trampas, cómo se emiten la mayoría de los baneos a través de sistemas automáticos revisados, y por qué el equipo intenta cada vez más frenar a los tramposos antes de que lleguen a entrar en una partida.
Según Andrews, la estrategia del equipo ha cambiado con el tiempo: en vez de apoyarse principalmente en grandes oleadas de baneos, ahora se prioriza la prevención y la retirada rápida. Eso significa bloquear a los tramposos antes de que lleguen a una partida siempre que sea posible, y eliminarlos con rapidez cuando la detección llega una vez la partida ya ha empezado. La gran mayoría de los baneos de Call of Duty los emiten sistemas automáticos que han sido previamente revisados, no una persona tomando cada decisión individual desde cero.
Andrews también aclaró por qué Activision recurre al shadow ban (aislar a un jugador sospechoso en emparejamientos limitados) en lugar de expulsarlo directamente. Según explicó, esta táctica permite meter a la cuenta sospechosa en un matchmaking limitado para aislarla mientras se completan otras comprobaciones o se espera a reunir más datos, dando tiempo al equipo a revisar la cuenta de forma más completa antes de tomar una decisión definitiva.
Uno de los mayores retos que reconoció Andrews es que cada baneo emitido puede dar información a los desarrolladores de programas de trampas sobre cómo fue detectado su software, lo que les permite intentar evitar ese mismo método en el futuro. Por eso su respuesta preferida es la adaptación constante: el equipo de seguridad desarrolla continuamente nuevas formas de detección y prevención, evitando depender de un único método que acabe siendo esquivado. Andrews describió la venta de trampas para videojuegos como una industria multimillonaria con fuertes incentivos económicos para sus desarrolladores, y explicó que distintas compañías de la industria suelen intercambiar de forma informal experiencias y posibles enfoques frente a este problema, ya que los vendedores de trampas suelen operar en varios juegos a la vez, no en uno solo.
Como parte de esta estrategia más amplia contra las trampas, Activision también exige en PC la activación de TPM 2.0 y Secure Boot para jugar a Call of Duty: Black Ops 7, dos medidas de seguridad a nivel de sistema pensadas para dificultar el uso de software de trampas. El propio canal oficial de Call of Duty ha publicado un tutorial explicando cómo activarlas: