Los creadores de Star Wars: Galactic Racer, el estudio Fuse Games, probaron el sistema de progresión roguelite de su juego de carreras arcade con un juego de mesa antes de programarlo.
Kieran Crimmins, director creativo de Fuse Games, explicó a Eurogamer que “no puedes saber si sientes el sistema hasta que lo juegas”. Según contó, para las mejoras y la progresión puede hacer un juego de mesa en un día, con notas adhesivas, garabatos y dados.
Matt Webster, CEO del estudio, añadió que un juego de mesa permite desvincularse de un prototipo concreto y centrarse en el juego momento a momento, algo más rápido que un prototipo en software.
En el prototipo, las recompensas variaban según el evento. Solían incluir puntos de ajuste para gastar en estadísticas aleatorias y piezas del deslizador que cambiaban habilidades o daban bonificaciones de estado. Tras varias carreras, los jugadores gastaban créditos en mejoras, piezas o nuevas habilidades.
Lo desbloqueado pasaba a un grupo de objetos que podían aparecer en partidas futuras, y los puntos de ajuste se conservaban entre partidas como mejoras permanentes.