La organización Stop Killing Games, conocida por impulsar una iniciativa ciudadana en la Unión Europea para proteger el acceso a los videojuegos una vez dejan de recibir soporte oficial, ha publicado un extenso comunicado en el que acusa a parte de la industria de haber mentido a gobiernos y organismos públicos para impedir cambios legislativos.
En el texto, el movimiento asegura que durante el último verano se produjo una sucesión de acontecimientos que considera especialmente preocupantes. Entre ellos, critica reuniones privadas entre representantes de la industria y miembros de la Comisión Europea mientras la Iniciativa Ciudadana Europea de Stop Killing Games, respaldada por más de 1,29 millones de firmas verificadas según la organización, esperaba una respuesta oficial.
El comunicado señala directamente a Ubisoft, la asociación Entertainment Software Association (ESA), Video Games Europe y Sony. Según Stop Killing Games, estas entidades habrían defendido argumentos que la organización considera falsos o engañosos sobre las consecuencias de exigir que los videojuegos sigan siendo funcionales cuando finaliza su soporte oficial.
Uno de los ejemplos citados hace referencia a unas declaraciones realizadas ante legisladores del estado de California, donde, según el comunicado, una representante de la ESA afirmó que los servidores comunitarios de Minecraft eran ilegales. Stop Killing Games sostiene que esa afirmación era incorrecta y recuerda que Mojang distribuye oficialmente el software necesario para crear servidores privados del juego.
La organización también critica la respuesta recibida por parte de la Comisión Europea. Aunque reconoce que el documento oficial afirmaba expresamente que la iniciativa no pretendía adquirir la propiedad intelectual de los videojuegos ni de sus derechos de autor, lamenta que finalmente fuera rechazada alegando cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual.
Otro de los puntos más contundentes del comunicado está relacionado con el futuro del formato físico. Stop Killing Games afirma que el anuncio de Sony sobre el fin de los discos físicos de PlayStation representa un paso más hacia un modelo basado exclusivamente en licencias digitales, donde los usuarios tendrían menos control sobre los juegos que compran. La organización sostiene que este modelo favorece a las compañías al limitar la reventa, la preservación, el uso indefinido de los títulos y las modificaciones realizadas por la comunidad.
Es importante señalar que estas últimas afirmaciones representan la opinión y la interpretación de Stop Killing Games, y no hechos confirmados por las compañías mencionadas. Ni Sony, ni Ubisoft, ni la ESA han reconocido públicamente que esos sean los motivos detrás de sus estrategias comerciales.
El movimiento concluye su comunicado asegurando que continuará impulsando medidas para defender los derechos de los consumidores y afirma que anunciará nuevas iniciativas en los próximos meses. Mientras tanto, el debate sobre la propiedad digital y la preservación de los videojuegos sigue ganando peso tanto entre los jugadores como en distintos organismos públicos.