Estar presente en la Gamescom, el mayor evento de videojuegos de Europa, supone una inversión importante para cualquier estudio indie. Por eso ha generado tanta indignación que varios desarrolladores hayan denunciado el robo de sus equipos durante la edición de este año, poniendo en duda la seguridad del evento.
Uno de los primeros en hacerlo público fue Ryan Laley, desarrollador en solitario del juego de terror Mimic, quien contó visiblemente afectado en redes sociales que le habían robado todos sus portátiles durante la madrugada del viernes, obligándole a dar por terminada su participación en el evento antes de tiempo. Según explicó, su stand no fue el único asaltado esa noche en su misma zona, el Hall 4.1.
La editora iam8bit denunció por su parte el robo de los dos portátiles que usaba para enseñar sus juegos a prensa y creadores de contenido, pese a contar con presencia de seguridad del recinto ferial Koelnmesse. Los equipos sustraídos contenían versiones sin terminar de Petal Runner y Escape Academy 2, lo que abre la puerta a que ese contenido pueda filtrarse antes de tiempo.
Los robos no se limitaron a esa zona del recinto. El estudio Tessera Studios, creador de The Zibbo Show, relató en redes que encontraron forzado el armario de su stand en el Área Indie, con dos portátiles y una Steam Deck desaparecidos, además de información personal y de empresa. El equipo aseguró que hubo al menos dos incidentes similares en el stand de Games from Spain, y varios más repartidos por toda la feria.
La cuenta oficial de la Gamescom respondió públicamente reconociendo que están al tanto de los robos y lamentando la frustración de los afectados. Sin embargo, la organización defendió que la seguridad individual de cada stand es responsabilidad de los propios expositores, que deberían contratar seguridad privada y un seguro contra robos para su equipo, algo que muchos estudios indie no se pueden permitir.
La respuesta ha molestado a varios de los afectados, entre ellos la agencia de marketing Ukiyo Studios, que aseguró haber sufrido robos similares en ediciones anteriores del evento. Según su testimonio, intentaron denunciarlo en su momento pero fueron disuadidos por la propia organización, que les advirtió de que la denuncia dejaría en mal lugar tanto a la Gamescom como a la ciudad de Colonia.
La Gamescom ha confirmado que todos los casos han sido reportados a la policía y que las investigaciones están en marcha, insistiendo en que la seguridad sigue siendo una de las máximas prioridades del evento, que el año pasado reunió a unos 357.000 visitantes y más de 1.500 expositores.